Carta abierta de expertos en ganadería europea y sostenibilidad: por qué la innovación es mejor que el reduccionismo

Numerosos expertos en ganadería de toda Europa han firmado una carta abierta dirigida a la Comisión Europea y a varios ministros de agricultura, instándoles a centrarse en la innovación en lugar del reduccionismo. De hecho, las políticas actuales destinadas a reducir el número de animales en ganadería corren el riesgo de perjudicar un sector estratégico en lugar de mejorar la sostenibilidad.
En los últimos años, el debate en torno a la ganadería en Europa se ha intensificado cada vez más. Por un lado, existe una presión creciente para reducir el impacto medioambiental de la producción animal; por otro, crece la preocupación por las consecuencias económicas, sociales y estratégicas de unas políticas excesivamente restrictivas. En este contexto, un grupo de investigadores europeos especializados en agricultura y zootecnia ha adoptado una postura clara mediante una carta abierta a la Comisión Europea. En ella, solicitan la revisión de ciertas políticas ganaderas que consideran perjudiciales e invitan a los responsables políticos a replantearse de forma fundamental el enfoque actual. En el centro del debate se encuentra una idea clave: lograr que la ganadería sea verdaderamente sostenible no es simplemente una cuestión de reducir el número de animales. Por el contrario, requiere un firme compromiso con la innovación, la tecnología y el conocimiento.
Un activo europeo a menudo subestimado: por qué la reducción no es el camino correcto.
Los autores del documento resaltan la importancia del denominado «Clúster del Mar del Norte», que incluye países como Dinamarca, los Países Bajos, Bélgica y Alemania. Esta zona constituye uno de los centros de ganadería más avanzados del mundo y desempeña un papel crucial en la producción de alimentos, la innovación tecnológica y la economía europea. En las últimas décadas, esta región ha desarrollado uno de los sistemas agroganaderos más sofisticados a nivel mundial, en el que universidades, centros de investigación y empresas colaboran de forma integrada a lo largo de toda la cadena de valor: desde la genética y la nutrición animal hasta la gestión de las granjas y la transformación de alimentos. Este sistema es mucho más que un simple sector de producción: es un auténtico «ecosistema de innovación», capaz de producir alimentos de alta calidad que cumplen con los más altos estándares, reduciendo progresivamente el impacto ambiental por unidad de producción y exportando tecnologías y conocimientos especializados a nivel mundial.
A pesar de ello, según los expertos, su valor estratégico aún no se reconoce plenamente en las políticas europeas. En los últimos años, varias iniciativas han tenido como objetivo reducir el número de cabezas de ganado para frenar las emisiones y las presiones medioambientales. Sin embargo, según los autores, un enfoque centrado en la reducción del número de animales debilita en realidad al sector, perjudica la economía, no mejora realmente los resultados medioambientales y frena la innovación. En primer lugar, reducir la producción en Europa no elimina la demanda mundial de productos de origen animal. La ganadería europea ya es más sostenible en comparación con muchas otras regiones, y la simple reducción de los rebaños podría desplazar la producción a otros países con normas ambientales, sanitarias y de bienestar animal menos estrictas, lo que tendría un impacto medioambiental global negativo.
En segundo lugar, la reducción del sector puede mermar su capacidad de innovación. La disminución de las inversiones, la reducción de la investigación y el menor atractivo para el talento joven implican una ralentización del progreso tecnológico necesario para lograr una ganadería cada vez más sostenible. Las consecuencias económicas y sociales también pueden ser significativas, incluyendo la pérdida de competitividad, la reducción del empleo y el declive de las zonas rurales. La región del Mar del Norte representa una parte relativamente pequeña de la ganadería mundial, pero destaca por tener algunas de las normas más estrictas en materia de medioambiente y bienestar animal. Esto significa que seguir mejorando la eficiencia y la sostenibilidad de los sistemas ganaderos europeos puede tener efectos positivos a nivel mundial, especialmente si las tecnologías desarrolladas se transfieren a otros contextos de producción. Por el contrario, reducir la producción en las regiones más avanzadas conlleva el riesgo de ralentizar el progreso global.
El reto no es producir menos, sino producir mejor: la innovación como motor principal.
Si la reducción cuantitativa presenta claras limitaciones, ¿qué alternativa es posible? La respuesta de los investigadores que elaboraron el documento es clara: invertir en innovación. Esto significa, por ejemplo, mejorar la eficiencia alimenticia en la ganadería, desarrollar tecnologías y prácticas sostenibles para reducir las emisiones, optimizar la gestión de las granjas mediante la digitalización, potenciar el valor de los subproductos y los modelos de economía circular, y reforzar el vínculo entre la investigación científica y la aplicación práctica a través de la colaboración entre las universidades y la industria. El reto de la ganadería sostenible no puede abordarse con soluciones simplistas. Reducir el impacto ambiental es esencial, pero debe lograrse sin comprometer otros aspectos igualmente cruciales, como la seguridad alimentaria, la autonomía estratégica, el desarrollo económico y la cohesión social.
Los expertos que han redactado la carta instan a que se reconozca públicamente y se asuma un compromiso con la importancia y el valor estratégico del clúster de Excelencia del Mar del Norte en el sector ganadero, reconociendo a la región como líder mundial en rendimiento económico y medioambiental, así como desarrollar políticas orientadas a la innovación con plazos realistas y a reorientar los recursos hacia el desarrollo y la implantación de tecnologías. Los firmantes también ofrecen su experiencia para respaldar estos esfuerzos y acogen con agrado cualquier oportunidad de diálogo.