En esta sección compartimos opiniones de investigadores, expertos y ganaderos, así como escritos de interés


Lo que el último informe de Greenpeace no dice sobre la Política de Promoción de la UE

23 de abril de 2021

Amigos italianos, dejen de promover sus salamis y parmesanos, compañeros franceses, olvídense del orgullo de ser el país con 365 quesos diferentes, colegas austríacos, dejen de lado su schnitzel, camaradas españoles, guarden ese jamón curado que tanta fama les ha dado. Esa fue mi primera reacción al leer el nuevo autoproclamado “estudio” de Greenpeace sobre la promoción de los productos agrícolas europeos por parte de la Unión Europea. Básicamente, dicho documento de 25 páginas (incluyendo imágenes) tiene el objetivo de demostrar que “a pesar de sus ambiciones políticas reflejadas en el Pacto Verde o la Estrategia de la Granja a la Mesa, la Unión Europea ha dedicado desde 2016 a 2020 más de 250 millones de euros para la promoción exclusiva de productos cárnicos y lácteos, lo que significa que un 32% del presupuesto global para la promoción de productos agrícolas se asigna a la ganadería industrial”[1]

Esta cifra tiene la intención de ser impactante, de causar una impresión importante en un tweet pero, si dejamos de lado las estadísticas, ¿que es lo que este “informe” revela en realidad? O mejor dicho ¿que es lo que no revela?

En primer lugar, lo que no revela este informe es que se publica en un contexto específico de debate en la Unión Europea sobre la evolución de su política de promoción, particularmente sobre la forma de promover aun más la sostenibilidad de las prácticas agrícolas para alentar a los agricultores de la UE en sus esfuerzos por una producción más virtuosa. Los ganaderos, las cooperativas, los agrónomos y la comunidad científica han multiplicado sus esfuerzos para construir una agricultura más respetuosa con el medio ambiente y el bienestar animal. No apoyar este esfuerzo sería como dar la espalda a los que invierten su esfuerzo cada día en sus granjas. Greenpeace omite mencionar que la agricultura es uno de los pocos sectores que ha conseguido reducir sus emisiones de CO2 a lo largo de los últimos 20 años, o que Europa tiene los estándares de bienestar animal más exigentes del mundo. Este informe tampoco considera que, si decidimos dejar de promocionar la producción alimentaria europea, otros no dudarán en hacerlo, y será, sin duda, a expensas de los animales de granja y del medio ambiente en regiones que ni siquiera se aproximan a los estándares que deben cumplir nuestros ganaderos y agricultores en Europa. Si de verdad queremos una agricultura europea más sostenible de lo que ya es, el hecho de dejar de lado a más de una tercera parte de sus trabajadores a favor de producciones de terceros países sin preocupación por las cuestiones medioambientales, ciertamente, no ayudará.

Hablemos de las cifras y metodología de dicho estudio. La afirmación de “250 millones de euros a lo largo de 4 años” solo hizo falta un correo electrónico de la Comisión Europea a los editores de “Politico” para ponerla en tela de juicio. En dicha respuesta, el funcionario de la Comisión afirma con razón que es difícil de estimar dicha cantidad puesto que las políticas de promoción a menudo no están relacionadas con un producto específico sino a una cesta de diferentes productos. Incluso si pasamos por alto dicha simplificación, el informe de Greenpeace omite señalar que estos 250 millones de euros (que representan un 32% del presupuesto dedicado al sector cárnico y lácteo) están en línea con el valor que representó la producción animal de la UE en 2019 que fue del 38,6%. Lo mismo puede decirse de las frutas y hortalizas. Greenpeace señala que sólo el 19% del presupuesto se dedica a frutas y hortalizas, pero este porcentaje está en línea con la cuota de valor de las frutas y hortalizas, que representa el 20% del valor de la producción agrícola de la UE. Asimismo, también debe tenerse en cuenta que además de la Política de Promoción, entre 2017 y 2023 se van a destinar 150 millones adicionales de euros para la promoción de frutas y hortalizas en los colegios de la UE a través del programa de distribución de frutas y hortalizas en los centros escolares[2]. Greenpeace también indica que sólo un 9% del presupuesto está dedicado a los productos ecológicos. Aquí también este porcentaje está completamente en línea con la cuota del 8% que representan los productos ecológicos. La conclusión que podemos extraer es que la promoción de la UE está plenamente adaptada a las realidades de la producción en Europa por un motivo muy sencillo: corresponde a los actores económicos solicitar fondos y desarrollar una campaña promocional. Si los fondos se redistribuyen según el razonamiento de Greenpeace, ¿se aprovecharían en su totalidad? ¿Veremos la parte del presupuesto dedicada a la promoción de nuestro valioso legado regional reasignado a la promoción de nuggets veganos o “carne de laboratorio”?

El informe de Greenpeace afirma que «la ganadería industrial” es la principal receptora de los fondos de promoción de la UE. Sin embargo, omite el hecho de que la mayor parte del presupuesto para el mercado interior está dedicado a productos con indicación geográfica, productos ecológicos o productos producidos de forma sostenible[3]. Por ejemplo, en 2019 la totalidad del presupuesto de los programas múltiples y simples para el mercado interior estuvo dedicado a dichas categorías de productos[4]. Greenpeace también omite que el tamaño medio de las granjas de ganado en Europa es de solamente 47 unidades de ganado[5] y que la política promocional ha sido diseñada a nivel europeo para apoyar a estos pequeños ganaderos y así garantizar que sus productos tengan la misma oportunidad de ser promocionados que las multinacionales que tienen recursos para desarrollar enormes campañas de marketing.

Si analizamos el informe de Greenpeace en su totalidad, vemos que es sólo una parte de una agenda mucho más amplia que es la de veganización de nuestra alimentación. Con ese objetivo, Greenpeace promociona una idea muy sesgada de que la ciencia es unívoca en cuestiones medioambientales o sanitarias en cuanto al ganado. Lo que no menciona Greenpeace es que muchos investigadores están sumándose a la causa de cuestionar esa idea[6] [7]

Quizás sea casualidad, pero el mismo día en que Greenpeace publicó su informe se publicaron dos estudios nuevos que demostraron la ausencia de riesgos de padecer enfermedades cardíacas, cáncer o fallecimiento prematuro por el consumo de carne roja[8].

Por último, quizás lo más importante para mi es que Greenpeace tiene una visión de lo que sería una dieta más vegana, pero su informe no dice que el poderoso lobby de los gigantes del sector alimentario y partes interesadas que se están alineando detrás de la comunicación de Greenpeace en Bruselas también tienen una visión: promocionar productos veganos ultraprocesados, estandarizados y diseñados, menos atractivos desde el punto de vista nutricional[9], o productos sintéticos que probablemente no sean muy atractivos desde el punto de vista medioambiental[10]. Para conseguir la aceptación de estas “alternativas”, las agencias de marketing que están detrás de estos productos saben que sus puntos fuertes están en el sabor, la nutrición o el precio. Por este motivo es muy importante para ellos basarse en el aspecto de valor de la ecuación. En el pasado, los productos alternativos nunca utilizaron esta estrategia para penetrar un mercado, con el resultado de que convivían con productos originales, por ejemplo, la margarina y la mantequilla. Está claro que la revolución prometida no será la que se promueva y que, cuando lleguemos allí, no habrá vuelta atrás. Nuestras granjas y sus conocimientos habrán desaparecido. 


[11]

En el fondo, lo que está en juego en el debate sobre la política de promoción es la visión del futuro de nuestro sistema alimentario. ¿Vamos a abandonar nuestro legado culinario, nuestro parmesano, nuestro camembert, nuestras salchichas, solomillo de cerdo y chuletones a favor de alimentos sintéticos que invaden el universo culinario con “veggie burgers» y «nuggets»? Si comparamos los casi 3.100 millones de euros que se invirtieron en imitaciones vegetales de productos animales el año pasado[12], los 250 millones de euros invertidos a lo largo de 4 años por la Comisión Europea para promover y proteger las tradiciones culinarias europeas son una cantidad insignificante. 

En definitiva, el “estudio” de Greenpeace, que carece de una metodología sólida y de credibilidad académica, pasará a formar parte de la serie de informes del mismo tipo que intentan dar la impresión de que existe un consenso fáctico sobre el tema. Esta estrategia es perjudicial para el debate público europeo ya que nutre una especie de populismo contra el trabajo realizado por la Comisión y los agricultores de la Unión Europea para mejorar continuamente la sostenibilidad de la agricultura. De aplicarse, esta estrategia seguramente dará lugar a un importante aumento de las importaciones desde bloques como Mercosur que perjudicarán nuestro legado culinario regional y facilitará a las grandes multinacionales la promoción de sus nuevas líneas de productos.

Jerzy Wierzbicki. Presidente del grupo de trabajo Copa-Cogeca sobre la política de promoción 

Apoyado por: “European Livestock Voice”, “Somos Ganadería” y “Carni Sostenibili”


[1] https://www.greenpeace.org/eu-unit/issues/nature-food/45548/report-eu-spent-e252-million-advertising-meat-and-dairy/

[2] https://ec.europa.eu/info/food-farming-fisheries/key-policies/common-agricultural-policy/market-measures/school-fruit-vegetables-and-milk-scheme/school-scheme-explained_en

[3] https://ec.europa.eu/chafea/agri/funding-opportunities/previous-proposals

[4] https://ec.europa.eu/info/food-farming-fisheries/key-policies/common-agricultural-policy/market-measures/promotion-eu-farm-products_en

[5] Facts and figures sustainable and competitive livestock sector in EU_FINAL.pdf (animaltaskforce.eu)

[6] https://aleph-2020.blogspot.com/

[7]  https://op.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/b10852e8-0c33-11eb-bc07-01aa75ed71a1/language-en

[8] https://www.karger.com/Article/FullText/515058

https://academic.oup.com/ajcn/advance-article/doi/10.1093/ajcn/nqaa448/6195530?login=true

[9] https://www.test-achats.be/sante/alimentation-et-nutrition/aliments-et-complements-alimentaires/news/burger-vegetarien

[10] Anticipatory Life Cycle Analysis of In Vitro Biomass Cultivation for Cultured Meat Production in the United States | Request PDF (researchgate.net)

https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fsufs.2019.00005/full

[11] https://avecom.be/the-alternative-protein-landscape/

[12] https://gfi.org/blog/2020-state-of-the-industry-highlights/


En España se cumplen todas las normativas en referencia a mataderos

Anafric inicia con este una serie de artículos relacionados con la experiencia real, científica y normativa que obligatoriamente tiene que cumplir nuestra industria. Las cerca de una veintena de asociaciones que formamos parte de la iniciativa Realidad Ganadera, espejo de la campaña que “European Livestock Voice” ha realizado con “Meatthefacts”, han decidido unirse alrededor de unas ideas comunes para devolver el equilibrio al debate sobre un sector que desempeña una función tan esencial en el privilegiado patrimonio y el futuro de Europa. 

Anafric abre la línea de contenidos con el artículo «¿Qué especificaciones tienen que cumplir los mataderos europeos?». Desde Anafric vamos a resumirlas en una palabra. TODAS.

Efectos positivos del consumo de carne en nuestra salud

La carne y los elaborados cárnicos desempeñan un papel esencial en la alimentación, así como en cada etapa de la vida.

Estos productos son parte esencial de una dieta equilibrada, variada y saludable como la Dieta Mediterránea, en la que se incluyen todos los grupos de alimentos, tanto de origen animal como vegetal. Siendo sin duda una fuente principal de proteína, según el propio Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), que recomienda incluirlos en la alimentación de la población.

ARTÍCULO DE OPINIÓN: PROMOCIÓN CARNE SINTÉTICA

 

Artículo de opinión: el sector ganadero europeo expresa su opinión sobre la promoción de la carne sintética

Los debates en torno a la ganadería y al consumo de carne viven un auge tanto en Europa como en otros países occidentales. Como profesionales del sector ganadero europeo, somos conscientes de ello y hacemos todo lo que podemos para emprender  acciones que respondan a las exigencias de la sociedad y a las cuestiones medioambientales. Todavía se puede hacer más (y se hará).

A medida que se aproxima la fecha de la Cumbre de la ONU sobre los sistemas alimentarios, diferentes líderes de opinión ajenos a la comunidad agraria han dado un empujón a la promoción de la carne sintética fabricada en laboratorios. Como consideran que la producción de carne sintética es la solución estrella a los desafíos medioambientales, los magnates de la tecnología y otros promueven con entusiasmo la la producción de carne artificial, con potentes declaraciones a su favor e ingentes inversiones en el sector. Resulta paradójico que esta visión de alta tecnología para la producción de carne, que ha ido ganando tanto terreno en los últimos años, no se explique lo suficiente en la esfera pública.

Nosotros, los profesionales de la ganadería europea, pensamos que este punto de vista y el modelo que fomenta merecen un debate en foros públicos para que se conozcan públicamente los efectos sociales, medioambientales, económicos y sanitarios que conlleva. Afirmar que una dieta sin «carne de verdad» y una Europa sin ganadería son la respuesta a los problemas que plantea el cambio climático resulta erróneo y podría tener consecuencias desastrosas para nuestra alimentación, nuestro territorio, nuestro medio ambiente, nuestra diversidad y nuestra cultura.

ARTÍCULO DE OPINIÓN DE JOE HEALY

Un impuesto europeo sobre la carne: ¡una propuesta que podría ser tan simplista como contraproducente!

Bruselas, 19 de mayo de 2020 – El pasado mes de febrero, la coalición holandesa TAPP (True Animal Protein Price) presentó en Bruselas un nuevo informe en el Parlamento Europeo en el que pide introducir un impuesto sobre los productos cárnicos.

A primera vista y en teoría la idea puede parecer sencilla. En efecto, según los proponentes, con un solo impuesto podríamos resolver tres ‘problemas’: limitar el consumo de carne en Europa, reducir la ganadería europea y reorientar sectores específicos hacia prácticas de menor impacto. En pocas palabras: ¡una solución mágica!

Esta ‘solución mágica’ ahora ha llegado a la Comisión Europea. Mañana, la Comisión Europea dará a conocer una parte importante de su visión del Pacto Verde Europeo – la Estrategia «De la granja a la mesa». Entre las muchas cosas que abordará esta estrategia están los patrones de consumo y las elecciones dietéticas de los consumidores, dirigidas más específicamente al consumo de carne. Según nuestras informaciones, el enfoque considerado por la Comisión sugiere que detengamos la promoción de productos cárnicos, dejemos de fomentar su producción e impongamos un uso más específico de las normas fiscales sobre la carne.

Este artículo de opinión está escrito por Joe Healy,Vicepresidente del Copa y productor de vacuno de leche y carne de Athenry en el condado de Galway (Irlanda).

ARTÍCULO DE OPINIÓN DE JOHANNES CHARLIER

CARTA ABIERTA – “LA ESTRATEGIA DE LA GRANJA A LA MESA” DE LA COMISIÓN EUROPEA NECESITA TENER EN CUENTA LAS ESPECIFICIDADES Y LOS ACTIVOS QUE REPRESENTA LA CADENA DE VALOR DEL GANADO EN LA UE

Bruselas, 14 de mayo de 2020 – La existencia de la crisis es una realidad, pero el camino hacia la recuperación es incierto. La única verdad es que se trata de un virus mortal y que, por tanto, actuamos en consecuencia. La enfermedad de la COVID determina casi todos los actos sociales, comerciales y políticos que se realizan hoy. La Comisión Europea prioriza de nuevo Horizonte 2020,su principal instrumento de financiación de la investigación; la publicación de la Estrategia «De la granja a la mesa» que forma parte del Pacto Verde Europeo de la Comisión se ha retrasado y debería reflejar las lecciones aprendidas de la pandemia de COVID-19 en relación con la seguridad alimentaria.

Al mismo tiempo, los grupos de presión aprovechan la crisis mundial para impulsar su propia agenda ideológica. Las organizaciones de defensa de los derechos de los animales, pero también algunos científicos y políticos, argumentan que existe un vínculo directo entre, por una parte, la ganadería (industrial) y, por otra, un mayor riesgo de brotes de enfermedades con un impacto en la salud pública.

Por lo tanto, se plantea la siguiente pregunta explícita: ¿Existe un vínculo entre la forma en que criamos ganado en Europa y los brotes de enfermedades infecciosas en humanos? La respuesta es corta: no. No obstante, la naturaleza es demasiado compleja para abarcarla en una frase. A continuación se explica.

 

 

 

 

 

 

 

Johannes Charlier

CARTA ABIERTA – “LA ESTRATEGIA DE LA GRANJA A LA MESA” DE LA COMISIÓN EUROPEA NECESITA TENER EN CUENTA LAS ESPECIFICIDADES Y LOS ACTIVOS QUE REPRESENTA LA CADENA DE VALOR DEL GANADO EN LA UE

Estimados Comisarios, Estimados políticos y legisladores:

11 de marzo de 2020: representando a un grupo de 11 organizaciones con sede en Bruselas, las organizaciones europeas de la cadena ganadera acogen con beneplácito la ambición de la Comisión Europea de transformar nuestro actual sistema agroalimentario a través del Pacto Verde y, más específicamente, con la estrategia “de la granja a la mesa”. Como actores responsables vinculados a la ganadería, todo el sistema está dispuesto a impulsar cambios hacia una mayor sostenibilidad. El sector ganadero es objeto de acalorados debates sobre sistemas alimentarios sostenibles, por lo tanto, nuestra voz necesita ser escuchada. Tenemos el deber y los medios para contribuir a los objetivos de la Comisión Europea.

Artículo de opinión del Profesor Frédéric LEROY

Se acaba de publicar una actualización de las recomendaciones de pautas dietéticas del consorcio NutriRECS sobre el consumo de carne roja y carne procesada: ¿un punto de inflexión en una larga controversia?

Bruselas, 15 de octubre de 2019 – A pesar de la gran cantidad y variedad de alimentos entre los que podemos elegir, el simple acto de comer a diario sigue siendo una lucha difícil. En una sociedad altamente normativa, se nos recuerda continuamente nuestros malos hábitos alimenticios. La distinción «origen animal/vegetal» que prevalece en los prejuicios dietéticos parece formar una parte importante del modo de pensar, lo cual sugiere un enfoque cultural y no objetivo de lo que es comer bien. Mientras que la dieta occidental claramente está causando daños y perjudicando la salud pública, incluso las directrices dietéticas ponen un énfasis esproporcionado en la necesidad de reducir el consumo de carne roja y sus derivados. Esto es sorprendente, por decir lo menos, ya que la carne roja es un alimento valioso rico en nutrientes y un componente clave de nuestras dietas evolutivas. La carne roja se consume desde el alba de la humanidad, a veces en cantidades ingentes. Hace un millón y medio de años, nos adaptamos a comer carne, tanto a nivel anatómico como fisiológico, y no hubiéramos podido sobrevivir sin ella.

Prof. Dr. ir. Frédéric LEROY
Vrije Universiteit Brussel

 

Artículo de opinión por Ramón Armengol

Los agricultores están hartos de las afirmaciones falsas

Bruselas, 10 de octubre de 2019 – Recientemente inauguramos la campaña europea «MeattheFacts», cuyo objetivo es desmentir las informaciones falsas y los mitos en torno a la ganadería y a la carne. El propósito es refutar con argumentos científicos y datos objetivos las innumerables acusaciones de las que el sector ganadero es objeto y mostrar a los ciudadanos las consecuencias que la desaparición de la producción ganadera tendría en la sociedad.

Ramón Armengol, Vicepresidente de la Cogeca y ganadero de porcino

Artículo de opinión de European Livestock Voice

El «Cambio Climático» y el «Bienestar Animal» no se pueden reducir a simples eslóganes

Nuestro artículo de opinión publicado en Euractiv.com ofrece algunas puntualizaciones sobre la razón por la que este amplio conjunto de asociaciones sectoriales se han unido bajo la bandera de European Livestock Voice para manifestarse en contra de la desinformación acerca de la ganadería a nivel europeo.