En esta sección compartimos opiniones de investigadores, expertos y ganaderos, así como escritos de interés

20/05/21

DECLARACIÓN CONJUNTA

Sin una evaluación de impacto exhaustiva, no vamos a celebrar el primer aniversario de la estrategia «De la granja a la mesa».

Hoy se cumple un año desde que la Comisión Europea presentara en Bruselas la estrategia «De la granja a la mesa». Sin embargo, no podemos celebrar su aniversario, ya que la estrategia sigue planteando demasiadas interrogantes en la comunidad agrícola y agroalimentaria europea. Un año de intenso debate que no ha hecho sino multiplicar nuestras inquietudes al respecto.

A ninguno de los signatarios de este comunicado conjunto le cabe la menor duda de que la estrategia «De la granja a la mesa», con sus objetivos, tendrá un impacto considerable a lo largo y a lo ancho de la cadena de valor, lo cual tendrá repercusiones desde los agricultores y ganaderos a los sistemas alimentarios y los consumidores de toda la Unión, si bien muy probablemente no será el que se deseaba o esperaba a priori.

Seamos perfectamente claros, no nos oponemos en esencia al enfoque propuesto dentro de la estrategia «De la granja a la mesa» o al «Pacto Verde». Todos somos conscientes de que nuestro sistema alimentario debe incorporar más medidas para contar con una mayor sostenibilidad lo más rápido posible, manteniendo las más altas normas de calidad y la asequibilidad de los alimentos.

No obstante, esta estrategia no sólo repercutirá en la calidad medioambiental de nuestra agricultura, sino también en nuestra capacidad de producción, nuestra competitividad, nuestras importaciones y, en última instancia, en los precios al consumo. Como se demostró a lo largo del año pasado, existen asimismo paradojas de envergadura en la composición de estos objetivos generalizados, y para cuando logremos comprenderlos en toda su extensión, será demasiado tarde. No debemos rehuir el debate sobre estas paradojas. Muy al contrario, debemos debatirlas de forma colectiva porque, aunque se haga la vista gorda en la UE en la actualidad, lo que está en juego es demasiado importante.

La única forma de entablar un debate concreto sobre la esencia de la estrategia «De la granja a la mesa» habría sido que se llevara a cabo una evaluación de impacto exhaustiva. De hecho, el vicepresidente executivo Frans Timmermans prometió un estudio de este tipo. Sin embargo, aunque esto se prometió en numerosas ocasiones y en consonancia con los principios de «buena gobernanza» de la Comisión, ahora sabemos que dicha evaluación no se llevará a cabo. No obstante, los principios de la Comisión al respecto son claros: «Se requiere una evaluación de impacto para las iniciativas de la Comisión que puedan tener un impacto significativo en lo económico, medioambiental o social.1 (…) Las evaluaciones de impacto recogen pruebas para valorar si la futura medida legislativa o no legislativa de la UE está justificada y cómo puede concebirse dicha medida de la mejor manera posible para lograr los objetivos políticos deseados2». Ante los retos que se plantean a nuestra seguridad alimentaria, es incomprensible e inaceptable ver esta falta de atención por parte de la Comisión.

Tampoco aportan suficientes respuestas los estudios puntuales sobre los diferentes objetivos de la estrategia. Sólo se puede tomar conciencia de los verdaderos retos que ésta plantea si se acumulan y cotejan los diferentes objetivos propuestos en la estrategia. En el ámbito de la política comercial, la Comisión misma ha tenido la valentía de proponer un estudio exhaustivo del impacto acumulado y de gran complejidad que conllevan los más de 60 acuerdos comerciales firmados por la UE. Así que, ¿por qué no iba a ser esto posible también para la estrategia «De la granja a la mesa»? ¿Por qué el gobierno estadounidense ya ha realizado un estudio sobre nuestra propia política emblemática3?

Simplemente pedimos que se apliquen tres principios del sentido común: tener una política basada en datos concretos y en pruebas científicas que se ajusten a los principios de procurar «legislar mejor», y no en la ideología y las posturas políticas; empezar a hablar de herramientas y tecnologías concretas capaces de entusiasmar a nuestra comunidad agrícola con este proyecto político; y, por último, lograr el mismo nivel de ambición en el mercado interior de la UE con respecto a aquellos socios comerciales internacionales que no compartan las mismas ambiciones.

-FIN-

AnimalhealthEurope – Industria europea de medicamentos para animales

Agricultura y Progreso – Plataforma Europea para la Producción Agrícola Sostenible

AVEC – Asociación Europea de Procesadores Avícolas y Comercio Avícola

Ceettar – Organización Europea de Contratistas Agrícolas, Rurales y Forestales

CEFS – Asociación Europea de Fabricantes de Azúcar

CEJA – Consejo Europeo de Jóvenes Agricultores

CEMA – Industria Europea de Maquinaria Agrícola

CEPM –  Confederación de Productores Europeos de Maíz

CEVI – Confederación Europea de Viticultores Independientes

CIBE – Confederación Internacional de Productores Europeos de Remolacha

Clitravi – Centro para la Industria de Transformación de la Carne en la Unión Europea

COCEREAL – Asociación Europea de Comercio de Cereales, Semillas Oleaginosas, Legumbres, Aceite de Oliva, Aceites y Grasas, Alimentación Animal y Agroabastecimiento

Copa-Cogeca – Cooperativas Europeas de Agricultores y Cooperativas Agrarias

Cotance – Confederación Europea de Asociaciones Nacionales de Curtidores y Aparadores

EDA – Asociación Europea de Productos Lácteos

EFFAB – Foro Europeo de Criadores de Animales de Granja

ELO – Organización Europea de Propietarios de Tierras

Epure –  Industria Europea de Etanol Renovable

Euromontana – Asociación Europea de Zonas de Montaña

European Livestock Voice – Plataforma Europea de la Cadena Agroalimentaria  (con el apoyo de sus socios locales  CARNI SOSTENIBILI  (IT) y SOMOS GANADERIA  (ES).

Euroseed – Asociación Europea del Sector de Semillas

FARM EUROPE – Think Tank Europeo de Economías Rurales

FEAP – Federación de Productores Acuícolas Europeos

FEFAC – Federación Europea de Fabricantes de Piensos

FEFANA – Asociación Europea de Ingredientes de Piensos Especiales y sus Mezclas

Fertilizer Europe – Asociación Europea de la Industria de Fertilizantes

Euro Foie Gras – Federación Europea de Foie Gras

IBC – Confederación Internacional de Carniceros

UECBV – Unión Europea de Comercios Ganaderos y Cárnicos


[1] https://ec.europa.eu/info/sites/default/files/better-regulation-guidelines-impact-assessment.pdf

[2] https://ec.europa.eu/info/sites/default/files/better-regulation-guidelines-better-regulation-commission.pdf

[3] https://www.ers.usda.gov/webdocs/publications/99741/eb-30.pdf?v=4992.2

¿Podemos hablar de bienestar animal en ganadería?

La respuesta a esta pregunta es demostrable y medible. En la actualidad, todos los profesionales de la ganadería en Europa están sujetos a una legislación basada en el conocimiento derivado de la investigación sobre el bienestar animal. La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) proporciona la siguiente definición: “El bienestar animal  significa cómo un animal se enfrenta a las condiciones en las que vive. Un animal se encuentra en buen estado de bienestar si (como lo indica la evidencia científica) está sano, cómodo, bien alimentado, seguro, capaz de expresar un comportamiento innato y si no padece estados desagradables como dolor, miedo y angustia. Un buen bienestar animal requiere la prevención de enfermedades y el tratamiento veterinario, un refugio adecuado, manejo, nutrición, manejo humanitario y sacrificio / matanza humanitaria. El bienestar animal se refiere al estado del animal; el trato que recibe un animal está cubierto por otros términos como el cuidado de los animales, la cría de animales y el trato humano».

¿Hablamos del futuro de la ganadería?

La ganadería no es una actividad reciente. Hace unos diez mil años en el Neolítico surgió la revolución agrícola y el ser humano inició la domesticación de plantas y animales como forma de garantizarse el suministro de alimentos. Esto cambió su vida por completo, permitió el asentamiento de las poblaciones en el territorio al dejar de depender de la caza y la recolección para vivir y dio paso a sociedades más complejas y a las civilizaciones que surgieron después.

La larga convivencia entre ambos se ha traducido en cambios importantes para los humanos, pero también para los animales. Se seleccionaron los más dóciles, los más productivos, los que resistían mejor el trabajo o las enfermedades y los que daban mejor calidad de carne, leche o lana. Los animales ya no son como eran los primitivos animales salvajes. Ni los humanos somos los mismos del Neolítico.

¿Puede la ganadería reducir emisiones?

¿Cuánta agua se necesita para producir 1 kg de carne?

A menudo se dice que se necesitan 15.000 litros de agua para producir 1 kilo de carne. Este es un ejemplo de una declaración de impacto para conseguir titulares de impacto. Sin embargo, los cálculos y las cifras son utilizadas de manera errónea y se malinterpretan con mucha facilidad. Existen así tres tipos de agua para el cálculo de la huella hídrica, el procedente de la lluvia (agua verde), el agua de los ríos, lagos y acuíferos (agua azul) y el agua gris (agua que se necesita utilizar para diluir los restos de efluentes de la producción).

Artículo de opinión en relación a la campaña “MenosCarneMásVida”

Las Organizaciones interprofesionales cárnicas de España queremos manifestar el estupor de los cientos de miles de ganaderos, empresas, trabajadores y técnicos de toda España vinculados a los sectores ganaderos y cárnicos a los que representamos, ante la campaña #MenosCarneMásVida, en la cual se difama al conjunto del sector ganadero-cárnico.

 

Es preocupante que se enarbole una serie de afirmaciones erróneas o desenfocadas, y hacerlo además a través de canales públicos, tratando de crear una confrontación artificial con un sector, el ganadero-cárnico, que cumple un rol social y económico de primera magnitud en nuestro país. Según la FAO, nuestro sector genera en España más de 2,5 millones de empleos y casi 9.000 millones de euros de exportaciones a la balanza comercial de España.

¿Por qué se importa tanta soja en Europa?

LLa soja (Glycine max) es una planta leguminosa fabácea anual de interés de producción por su haba comestible. El hombre cultiva esta planta desde hace miles de años en Asia, de donde es originaria, y durante el último siglo se ha expandido de forma muy acentuada a otras regiones del mundo. Su gran valor para el mercado reside en su densidad nutritiva como fuente de proteínas y energía: el contenido en proteína de la soja varía desde un 38% en el haba entera hasta el 90% en el aislado de proteína. De la soja se obtienen como subproductos principales aceite y harina de soja. La soja se utiliza principalmente como materia prima para piensos destinados a la alimentación del ganado, por su ventajosa relación entre elementos nutritivos y precio.

De la granja a la mesa, es hora de hacer caso a los datos disponibles

Todos los actores de la cadena de suministro alimentario respaldan los principios fundamentales de la estrategia «De la granja a mesa» y coinciden en que se precisan mejoras continuas y significativas para aportar un planteamiento más sostenible a nuestros sistemas alimentarios. Sin embargo, varios estudios sobre la estrategia «De la granja a la mesa» recientemente publicados señalan que aplicar las metas que se proponen en su estado actual traerá consigo un coste elevado para los agricultores de la UE y afectará a la viabilidad misma de todo el sector agroalimentario europeo.

Ya ha pasado el momento de transmitir mensajes políticos sobre esta estrategia y ha llegado la hora de analizar los datos de que disponemos actualmente. En los últimos meses se han realizado diversos informes y estudios para intentar evaluar y medir los efectos de las metas que fijó la Comisión Europea al presentar la estrategia «De la granja a la mesa» y la estrategia sobre Biodiversidad en mayo de 2020.

Los distintos estudios que han llevado a cabo el Departamento de Agricultura de EE.UU.[1] (USDA), la consultora HFFA Research[2], el Centro Común de Investigación de la UE (CCI)[3], la Universidad de Kiel[4] y la Universidad y centro de Investigación de Wageningen (WUR) respectivamente, concluyen que existen diversos efectos, contrapartidas y ángulos muertos significativos que los legisladores de la UE (y de otras partes del mundo) deben tomar en consideración urgentemente.

He aquí algunos ejemplos:

  • El estudio del CCI pronostica que la reducción de entre el 40% y el 60% de las emisiones de GEI provenientes de la agricultura, que se espera gracias a la ejecución de las metas de la estrategia «De la granja a la mesa», provocará a su vez una externalización de la producción agrícola europea, y de sus emisiones, a países extracomunitarios.
  • El estudio de la Universidad de Kiel concluye que Europea podría convertirse en un importador neto de alimentos, lo cual sería totalmente contrario al principio de autonomía estratégica abierta que propugnó la Comisión Europea durante la crisis de la COVID-19.
  • El estudio del USDA, por su parte, llega a la conclusión de que las metas que se fijan en la estrategia «De la granja a la mesa» podrían poner en peligro la seguridad alimentaria de 22 millones de personas.

¿Por qué no se analizan estos datos en Europa?

Todos estos estudios, con metodologías diferentes, puntos de estudio diferentes y ciertas limitaciones, son complementarios. Pero todos llegan a la misma conclusión: La producción agrícola de la UE disminuirá, en algunas zonas y en determinados productos incluso drásticamente. A tenor del estudio más reciente de la Universidad de Wageningen (WUR), se espera una caída de la producción media de entre el 10% y el 20%[1], debido a los efectos acumulativos de las metas en cuestión, pudiendo ser incluso del 30% en el caso de determinados cultivos.

En cuanto a la producción ganadera, el estudio de la Universidad de Kiel apunta a una reducción media del 20% en la producción de carne de vacuno en la UE, además de una disminución del 17% en la producción de carne de cerdo. Por añadidura, un documento de política más exhaustivo, también de la WUR y que se publicará próximamente, confirma una disminución general en la producción de carne de vacuno, porcino y de leche, que desencadenará un encarecimiento de los precios al consumidor en la UE, pero también causará efectos cuestionables en la renta de los ganaderos.

Los datos evidencian inequívocamente que se observarán efectos en el comercio, la renta de los agricultores y, en última instancia, en los precios al consumo. En semejantes condiciones, cambiar el sistema alimentario será una tarea mucho más ardua, y aplicar impuestos al consumo (tal y como propuso el Parlamento Europeo), podría suponer una injusticia social.

Todos los eslabones de la cadena de suministro agroalimentario somos conscientes de los desafíos medioambientales y climáticos de hoy en día. Todos estamos comprometidos a poner nuestro grano de arena para mitigar los efectos negativos del cambio climático. La producción agrícola europea, no en vano, es una de las más respetuosas del mundo con los recursos naturales y el medio ambiente. Aun así, los productores europeos consideran que con la innovación y las ayudas pertinentes como pieza central de la política agrícola de la UE los agricultores seguirán produciendo incluso de forma más sostenible. Entendemos las expectativas de la sociedad y los legisladores en el ámbito de la producción alimentaria. Sin embargo, imponer «metas políticas que no se sustentan en datos» provocará efectos perjudiciales para la agricultura europea. Por ello, debemos elaborar políticas orientadas a hallar soluciones, fundadas en los datos disponibles y con la innovación como motor principal.

Por otra parte, para hablar de soluciones, necesitamos entender de la misma manera cuáles son los desafíos que tendremos que afrontar al perseguir los objetivos de la estrategia «De la granja a la mesa». Esta comprensión común debería sustentarse en una evaluación exhaustiva de los efectos acumulativos realizada por la Comisión Europea. El estudio más reciente de la Universidad de Wageningen, que analiza diferentes supuestos, muestra claramente que analizar las metas de la estrategia «De la granja a la mesa» de forma aislada (como la Comisión parece tener la intención de hacer de ahora en adelante) solo aportará una visión parcial de los efectos acumulativos que soportarán realmente los agricultores y actores del sector agroalimentario.

En lo que nos atañe, deseamos tanto como la Comisión poner fin a este debate sobre la necesidad de llevar a cabo una evaluación de los efectos acumulativos. Exigimos una evaluación exhaustiva, porque queremos comprender dónde es probable que aparezcan efectos acumulativos, para poder pasar a hablar de soluciones concretas.

El modelo europeo de producción alimentaria, cuya punta de lanza es la Política Agrícola Común, es uno de los mayores éxitos de la Unión Europea. Por ello no terminamos de entender este supuesto intento de retroceder en nuestros progresos e ignorar nuestros logros, mientras nuestros socios comerciales ya empiezan a pensar en cómo aprovechar los vacíos y lagunas de producción que se generen en Europa.

Además, si se cumplen los pronósticos de todos los investigadores que han evaluado los efectos de las propuestas actuales de la Comisión, es decir: si disminuye la producción de la UE, las importaciones comunitarias de materias primas e ingredientes para la industria alimentaria incrementarán considerablemente, creando una dependencia de la UE respecto a las importaciones necesarias para alimentar a su población. Ello, a su vez, provocará riesgos políticos y para la seguridad alimentaria de los consumidores europeos.

Ha llegado la hora de que la Comisión Europea lleve a cabo una evaluación del impacto integral. El plazo de la estrategia «De la granja a la mesa» es inminente. Ocho años no son muchos en el sector agrícola. El tiempo apremia y necesitamos propuestas concretas para entablar un debate en profundidad sobre las opciones que escogemos: un debate que se sustente en los datos más rigurosos.

[1] Resumen de los resultados del supuesto 4: red. del uso de plaguicidas y nutrientes, 10% retirado de la producción.

-FIN-

Agriculture and Progress: Plataforma europea para la producción agrícola sostenible

Agri-food Chain Coalition: Iniciativa conjunta de la cadena agroalimentaria europea

AnimalHealthEurope: Industria europea de medicamentos veterinarios

AVEC: Asociación Europea de transformadores avícolas y comercio avícola

CEFS: Asociación europea de fabricantes de azúcar

CEJA: Consejo europeo de jóvenes agricultores

CEMA: Industria europea de maquinaria agrícola

CEPM: Confederación europea de productores de maíz

CEVI: Confederación europea de viticultores independientes

CIBE: Confederación internacional de cultivadores de remolacha europeos

Clitravi: Centro de enlace de la industria cárnica de la Unión Europea

COCERAL: Asociación europea de comercio de cereales, semillas oleaginosas, legumbres, aceite de oliva, aceites y grasas, alimentación animal y agroalimentación

Copa-Cogeca: Agricultores europeos y Cooperativas agrarias europeas

CropLife: Industria europea de la protección de cultivos

EBB: Consejo europeo del biodiésel

EDA: Asociación europea del sector lácteo

EFFAB: Foro europeo de ganaderos de reproducción

ELO: Organización europea de propietarios de tierras

European Livestock Voice: Plataforma europea de la cadena de suministro ganadero

Euro Foie Gras: Federación europea del foie gras

Euroseeds: Sector europeo de las semillas

ePURE: Industria europea del etanol renovable

UECBV: Comerciantes europeos de productos ganaderos y cárnicos

FEFAC: Federación europea de fabricantes de piensos

FEFANA: Asociación europea de ingredientes especiales para piensos y sus mezclas

Fertilizers Europe: Productores europeos de fertilizantes

IBC: Confederación internacional de carniceros

Con el apoyo de: SomosGanadería

Para más información, pueden tomar contacto con:
Jean-Baptiste Boucher
Director de Comunicación
Móvil: + 32 474 840 836
jean-baptiste.boucher@copa-cogeca.eu
 CDP(21)6579:1

[1] https://www.fas.usda.gov/newsroom/economic-and-food-security-impacts-eu-farm-fork-strategy

[2] https://hffa-research.com/wp-content/uploads/2021/05/HFFA-Research-The-socio-economic-and-environmental-values-of-plant-breeding-in-the-EU.pdf

[3] https://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/handle/JRC121368

[4] https://grain-club.de/fileadmin/user_upload/Dokumente/Farm_to_fork_Studie_Executive_Summary_EN.pdf


Lo que el último informe de Greenpeace no dice sobre la Política de Promoción de la UE

23 de abril de 2021

Amigos italianos, dejen de promover sus salamis y parmesanos, compañeros franceses, olvídense del orgullo de ser el país con 365 quesos diferentes, colegas austríacos, dejen de lado su schnitzel, camaradas españoles, guarden ese jamón curado que tanta fama les ha dado. Esa fue mi primera reacción al leer el nuevo autoproclamado “estudio” de Greenpeace sobre la promoción de los productos agrícolas europeos por parte de la Unión Europea. Básicamente, dicho documento de 25 páginas (incluyendo imágenes) tiene el objetivo de demostrar que “a pesar de sus ambiciones políticas reflejadas en el Pacto Verde o la Estrategia de la Granja a la Mesa, la Unión Europea ha dedicado desde 2016 a 2020 más de 250 millones de euros para la promoción exclusiva de productos cárnicos y lácteos, lo que significa que un 32% del presupuesto global para la promoción de productos agrícolas se asigna a la ganadería industrial”[1]

Esta cifra tiene la intención de ser impactante, de causar una impresión importante en un tweet pero, si dejamos de lado las estadísticas, ¿que es lo que este “informe” revela en realidad? O mejor dicho ¿que es lo que no revela?

En primer lugar, lo que no revela este informe es que se publica en un contexto específico de debate en la Unión Europea sobre la evolución de su política de promoción, particularmente sobre la forma de promover aun más la sostenibilidad de las prácticas agrícolas para alentar a los agricultores de la UE en sus esfuerzos por una producción más virtuosa. Los ganaderos, las cooperativas, los agrónomos y la comunidad científica han multiplicado sus esfuerzos para construir una agricultura más respetuosa con el medio ambiente y el bienestar animal. No apoyar este esfuerzo sería como dar la espalda a los que invierten su esfuerzo cada día en sus granjas. Greenpeace omite mencionar que la agricultura es uno de los pocos sectores que ha conseguido reducir sus emisiones de CO2 a lo largo de los últimos 20 años, o que Europa tiene los estándares de bienestar animal más exigentes del mundo. Este informe tampoco considera que, si decidimos dejar de promocionar la producción alimentaria europea, otros no dudarán en hacerlo, y será, sin duda, a expensas de los animales de granja y del medio ambiente en regiones que ni siquiera se aproximan a los estándares que deben cumplir nuestros ganaderos y agricultores en Europa. Si de verdad queremos una agricultura europea más sostenible de lo que ya es, el hecho de dejar de lado a más de una tercera parte de sus trabajadores a favor de producciones de terceros países sin preocupación por las cuestiones medioambientales, ciertamente, no ayudará.

Hablemos de las cifras y metodología de dicho estudio. La afirmación de “250 millones de euros a lo largo de 4 años” solo hizo falta un correo electrónico de la Comisión Europea a los editores de “Politico” para ponerla en tela de juicio. En dicha respuesta, el funcionario de la Comisión afirma con razón que es difícil de estimar dicha cantidad puesto que las políticas de promoción a menudo no están relacionadas con un producto específico sino a una cesta de diferentes productos. Incluso si pasamos por alto dicha simplificación, el informe de Greenpeace omite señalar que estos 250 millones de euros (que representan un 32% del presupuesto dedicado al sector cárnico y lácteo) están en línea con el valor que representó la producción animal de la UE en 2019 que fue del 38,6%. Lo mismo puede decirse de las frutas y hortalizas. Greenpeace señala que sólo el 19% del presupuesto se dedica a frutas y hortalizas, pero este porcentaje está en línea con la cuota de valor de las frutas y hortalizas, que representa el 20% del valor de la producción agrícola de la UE. Asimismo, también debe tenerse en cuenta que además de la Política de Promoción, entre 2017 y 2023 se van a destinar 150 millones adicionales de euros para la promoción de frutas y hortalizas en los colegios de la UE a través del programa de distribución de frutas y hortalizas en los centros escolares[2]. Greenpeace también indica que sólo un 9% del presupuesto está dedicado a los productos ecológicos. Aquí también este porcentaje está completamente en línea con la cuota del 8% que representan los productos ecológicos. La conclusión que podemos extraer es que la promoción de la UE está plenamente adaptada a las realidades de la producción en Europa por un motivo muy sencillo: corresponde a los actores económicos solicitar fondos y desarrollar una campaña promocional. Si los fondos se redistribuyen según el razonamiento de Greenpeace, ¿se aprovecharían en su totalidad? ¿Veremos la parte del presupuesto dedicada a la promoción de nuestro valioso legado regional reasignado a la promoción de nuggets veganos o “carne de laboratorio”?

El informe de Greenpeace afirma que «la ganadería industrial” es la principal receptora de los fondos de promoción de la UE. Sin embargo, omite el hecho de que la mayor parte del presupuesto para el mercado interior está dedicado a productos con indicación geográfica, productos ecológicos o productos producidos de forma sostenible[3]. Por ejemplo, en 2019 la totalidad del presupuesto de los programas múltiples y simples para el mercado interior estuvo dedicado a dichas categorías de productos[4]. Greenpeace también omite que el tamaño medio de las granjas de ganado en Europa es de solamente 47 unidades de ganado[5] y que la política promocional ha sido diseñada a nivel europeo para apoyar a estos pequeños ganaderos y así garantizar que sus productos tengan la misma oportunidad de ser promocionados que las multinacionales que tienen recursos para desarrollar enormes campañas de marketing.

Si analizamos el informe de Greenpeace en su totalidad, vemos que es sólo una parte de una agenda mucho más amplia que es la de veganización de nuestra alimentación. Con ese objetivo, Greenpeace promociona una idea muy sesgada de que la ciencia es unívoca en cuestiones medioambientales o sanitarias en cuanto al ganado. Lo que no menciona Greenpeace es que muchos investigadores están sumándose a la causa de cuestionar esa idea[6] [7]

Quizás sea casualidad, pero el mismo día en que Greenpeace publicó su informe se publicaron dos estudios nuevos que demostraron la ausencia de riesgos de padecer enfermedades cardíacas, cáncer o fallecimiento prematuro por el consumo de carne roja[8].

Por último, quizás lo más importante para mi es que Greenpeace tiene una visión de lo que sería una dieta más vegana, pero su informe no dice que el poderoso lobby de los gigantes del sector alimentario y partes interesadas que se están alineando detrás de la comunicación de Greenpeace en Bruselas también tienen una visión: promocionar productos veganos ultraprocesados, estandarizados y diseñados, menos atractivos desde el punto de vista nutricional[9], o productos sintéticos que probablemente no sean muy atractivos desde el punto de vista medioambiental[10]. Para conseguir la aceptación de estas “alternativas”, las agencias de marketing que están detrás de estos productos saben que sus puntos fuertes están en el sabor, la nutrición o el precio. Por este motivo es muy importante para ellos basarse en el aspecto de valor de la ecuación. En el pasado, los productos alternativos nunca utilizaron esta estrategia para penetrar un mercado, con el resultado de que convivían con productos originales, por ejemplo, la margarina y la mantequilla. Está claro que la revolución prometida no será la que se promueva y que, cuando lleguemos allí, no habrá vuelta atrás. Nuestras granjas y sus conocimientos habrán desaparecido. 


[11]

En el fondo, lo que está en juego en el debate sobre la política de promoción es la visión del futuro de nuestro sistema alimentario. ¿Vamos a abandonar nuestro legado culinario, nuestro parmesano, nuestro camembert, nuestras salchichas, solomillo de cerdo y chuletones a favor de alimentos sintéticos que invaden el universo culinario con “veggie burgers» y «nuggets»? Si comparamos los casi 3.100 millones de euros que se invirtieron en imitaciones vegetales de productos animales el año pasado[12], los 250 millones de euros invertidos a lo largo de 4 años por la Comisión Europea para promover y proteger las tradiciones culinarias europeas son una cantidad insignificante. 

En definitiva, el “estudio” de Greenpeace, que carece de una metodología sólida y de credibilidad académica, pasará a formar parte de la serie de informes del mismo tipo que intentan dar la impresión de que existe un consenso fáctico sobre el tema. Esta estrategia es perjudicial para el debate público europeo ya que nutre una especie de populismo contra el trabajo realizado por la Comisión y los agricultores de la Unión Europea para mejorar continuamente la sostenibilidad de la agricultura. De aplicarse, esta estrategia seguramente dará lugar a un importante aumento de las importaciones desde bloques como Mercosur que perjudicarán nuestro legado culinario regional y facilitará a las grandes multinacionales la promoción de sus nuevas líneas de productos.

Jerzy Wierzbicki. Presidente del grupo de trabajo Copa-Cogeca sobre la política de promoción 

Apoyado por: “European Livestock Voice”, “Somos Ganadería” y “Carni Sostenibili”


[1] https://www.greenpeace.org/eu-unit/issues/nature-food/45548/report-eu-spent-e252-million-advertising-meat-and-dairy/

[2] https://ec.europa.eu/info/food-farming-fisheries/key-policies/common-agricultural-policy/market-measures/school-fruit-vegetables-and-milk-scheme/school-scheme-explained_en

[3] https://ec.europa.eu/chafea/agri/funding-opportunities/previous-proposals

[4] https://ec.europa.eu/info/food-farming-fisheries/key-policies/common-agricultural-policy/market-measures/promotion-eu-farm-products_en

[5] Facts and figures sustainable and competitive livestock sector in EU_FINAL.pdf (animaltaskforce.eu)

[6] https://aleph-2020.blogspot.com/

[7]  https://op.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/b10852e8-0c33-11eb-bc07-01aa75ed71a1/language-en

[8] https://www.karger.com/Article/FullText/515058

https://academic.oup.com/ajcn/advance-article/doi/10.1093/ajcn/nqaa448/6195530?login=true

[9] https://www.test-achats.be/sante/alimentation-et-nutrition/aliments-et-complements-alimentaires/news/burger-vegetarien

[10] Anticipatory Life Cycle Analysis of In Vitro Biomass Cultivation for Cultured Meat Production in the United States | Request PDF (researchgate.net)

https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fsufs.2019.00005/full

[11] https://avecom.be/the-alternative-protein-landscape/

[12] https://gfi.org/blog/2020-state-of-the-industry-highlights/


Somos potencia cárnica gracias a un sector moderno y profesionalizado

 

La producción cárnica en nuestro país ha experimentado una auténtica revolución en los últimos 20 años, consolidando un modelo sostenible, eficiente y con los más altos estándares de bioseguridad y bienestar animal. Hoy, hablar de la amplia variedad de carnes de nuestro país es hablar de alimentos seguros y responsables, fruto del trabajo de miles de familias y empresas que han invertido en investigación genética o en la modernización de infraestructuras y plantas de producción. Que se ha adaptado a las normativas europeas y nacionales más exigentes, y sobre todo, se ha profesionalizado en toda la cadena de valor de sus diferentes segmentos de mercado, ya sea avícola, vacuno, ovino, porcino, etc.

En España se cumplen todas las normativas en referencia a mataderos

Anafric inicia con este una serie de artículos relacionados con la experiencia real, científica y normativa que obligatoriamente tiene que cumplir nuestra industria. Las cerca de una veintena de asociaciones que formamos parte de la iniciativa Realidad Ganadera, espejo de la campaña que “European Livestock Voice” ha realizado con “Meatthefacts”, han decidido unirse alrededor de unas ideas comunes para devolver el equilibrio al debate sobre un sector que desempeña una función tan esencial en el privilegiado patrimonio y el futuro de Europa. 

Anafric abre la línea de contenidos con el artículo «¿Qué especificaciones tienen que cumplir los mataderos europeos?». Desde Anafric vamos a resumirlas en una palabra. TODAS.

Efectos positivos del consumo de carne en nuestra salud

La carne y los elaborados cárnicos desempeñan un papel esencial en la alimentación, así como en cada etapa de la vida.

Estos productos son parte esencial de una dieta equilibrada, variada y saludable como la Dieta Mediterránea, en la que se incluyen todos los grupos de alimentos, tanto de origen animal como vegetal. Siendo sin duda una fuente principal de proteína, según el propio Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), que recomienda incluirlos en la alimentación de la población.

¿Qué es la selección genética de los animales y por qué es importante?

La selección genética nos permite dirigir la “expresión fenotípica” de los animales en una dirección determinada, a razón de cómo la sociedad y/o el mercado demande.

Ancestralmente la “selección natural” determinaba que ciertos genotipos tuvieran una mayor capacidad de adaptación al medio o a unas condiciones de evolución determinada, constituyendo la base de la GENÉTICA EVOLUTIVA.

ARTÍCULO DE OPINIÓN: PROMOCIÓN CARNE SINTÉTICA

 

Artículo de opinión: el sector ganadero europeo expresa su opinión sobre la promoción de la carne sintética

Los debates en torno a la ganadería y al consumo de carne viven un auge tanto en Europa como en otros países occidentales. Como profesionales del sector ganadero europeo, somos conscientes de ello y hacemos todo lo que podemos para emprender  acciones que respondan a las exigencias de la sociedad y a las cuestiones medioambientales. Todavía se puede hacer más (y se hará).

A medida que se aproxima la fecha de la Cumbre de la ONU sobre los sistemas alimentarios, diferentes líderes de opinión ajenos a la comunidad agraria han dado un empujón a la promoción de la carne sintética fabricada en laboratorios. Como consideran que la producción de carne sintética es la solución estrella a los desafíos medioambientales, los magnates de la tecnología y otros promueven con entusiasmo la la producción de carne artificial, con potentes declaraciones a su favor e ingentes inversiones en el sector. Resulta paradójico que esta visión de alta tecnología para la producción de carne, que ha ido ganando tanto terreno en los últimos años, no se explique lo suficiente en la esfera pública.

Nosotros, los profesionales de la ganadería europea, pensamos que este punto de vista y el modelo que fomenta merecen un debate en foros públicos para que se conozcan públicamente los efectos sociales, medioambientales, económicos y sanitarios que conlleva. Afirmar que una dieta sin «carne de verdad» y una Europa sin ganadería son la respuesta a los problemas que plantea el cambio climático resulta erróneo y podría tener consecuencias desastrosas para nuestra alimentación, nuestro territorio, nuestro medio ambiente, nuestra diversidad y nuestra cultura.

ARTÍCULO DE OPINIÓN DE JOE HEALY

Un impuesto europeo sobre la carne: ¡una propuesta que podría ser tan simplista como contraproducente!

Bruselas, 19 de mayo de 2020 – El pasado mes de febrero, la coalición holandesa TAPP (True Animal Protein Price) presentó en Bruselas un nuevo informe en el Parlamento Europeo en el que pide introducir un impuesto sobre los productos cárnicos.

A primera vista y en teoría la idea puede parecer sencilla. En efecto, según los proponentes, con un solo impuesto podríamos resolver tres ‘problemas’: limitar el consumo de carne en Europa, reducir la ganadería europea y reorientar sectores específicos hacia prácticas de menor impacto. En pocas palabras: ¡una solución mágica!

Esta ‘solución mágica’ ahora ha llegado a la Comisión Europea. Mañana, la Comisión Europea dará a conocer una parte importante de su visión del Pacto Verde Europeo – la Estrategia «De la granja a la mesa». Entre las muchas cosas que abordará esta estrategia están los patrones de consumo y las elecciones dietéticas de los consumidores, dirigidas más específicamente al consumo de carne. Según nuestras informaciones, el enfoque considerado por la Comisión sugiere que detengamos la promoción de productos cárnicos, dejemos de fomentar su producción e impongamos un uso más específico de las normas fiscales sobre la carne.

Este artículo de opinión está escrito por Joe Healy,Vicepresidente del Copa y productor de vacuno de leche y carne de Athenry en el condado de Galway (Irlanda).

ARTÍCULO DE OPINIÓN DE JOHANNES CHARLIER

CARTA ABIERTA – “LA ESTRATEGIA DE LA GRANJA A LA MESA” DE LA COMISIÓN EUROPEA NECESITA TENER EN CUENTA LAS ESPECIFICIDADES Y LOS ACTIVOS QUE REPRESENTA LA CADENA DE VALOR DEL GANADO EN LA UE

Bruselas, 14 de mayo de 2020 – La existencia de la crisis es una realidad, pero el camino hacia la recuperación es incierto. La única verdad es que se trata de un virus mortal y que, por tanto, actuamos en consecuencia. La enfermedad de la COVID determina casi todos los actos sociales, comerciales y políticos que se realizan hoy. La Comisión Europea prioriza de nuevo Horizonte 2020,su principal instrumento de financiación de la investigación; la publicación de la Estrategia «De la granja a la mesa» que forma parte del Pacto Verde Europeo de la Comisión se ha retrasado y debería reflejar las lecciones aprendidas de la pandemia de COVID-19 en relación con la seguridad alimentaria.

Al mismo tiempo, los grupos de presión aprovechan la crisis mundial para impulsar su propia agenda ideológica. Las organizaciones de defensa de los derechos de los animales, pero también algunos científicos y políticos, argumentan que existe un vínculo directo entre, por una parte, la ganadería (industrial) y, por otra, un mayor riesgo de brotes de enfermedades con un impacto en la salud pública.

Por lo tanto, se plantea la siguiente pregunta explícita: ¿Existe un vínculo entre la forma en que criamos ganado en Europa y los brotes de enfermedades infecciosas en humanos? La respuesta es corta: no. No obstante, la naturaleza es demasiado compleja para abarcarla en una frase. A continuación se explica.

 

 

 

 

 

 

 

Johannes Charlier

CARTA ABIERTA – “LA ESTRATEGIA DE LA GRANJA A LA MESA” DE LA COMISIÓN EUROPEA NECESITA TENER EN CUENTA LAS ESPECIFICIDADES Y LOS ACTIVOS QUE REPRESENTA LA CADENA DE VALOR DEL GANADO EN LA UE

Estimados Comisarios, Estimados políticos y legisladores:

11 de marzo de 2020: representando a un grupo de 11 organizaciones con sede en Bruselas, las organizaciones europeas de la cadena ganadera acogen con beneplácito la ambición de la Comisión Europea de transformar nuestro actual sistema agroalimentario a través del Pacto Verde y, más específicamente, con la estrategia “de la granja a la mesa”. Como actores responsables vinculados a la ganadería, todo el sistema está dispuesto a impulsar cambios hacia una mayor sostenibilidad. El sector ganadero es objeto de acalorados debates sobre sistemas alimentarios sostenibles, por lo tanto, nuestra voz necesita ser escuchada. Tenemos el deber y los medios para contribuir a los objetivos de la Comisión Europea.

Artículo de opinión del Profesor Frédéric LEROY

Se acaba de publicar una actualización de las recomendaciones de pautas dietéticas del consorcio NutriRECS sobre el consumo de carne roja y carne procesada: ¿un punto de inflexión en una larga controversia?

Bruselas, 15 de octubre de 2019 – A pesar de la gran cantidad y variedad de alimentos entre los que podemos elegir, el simple acto de comer a diario sigue siendo una lucha difícil. En una sociedad altamente normativa, se nos recuerda continuamente nuestros malos hábitos alimenticios. La distinción «origen animal/vegetal» que prevalece en los prejuicios dietéticos parece formar una parte importante del modo de pensar, lo cual sugiere un enfoque cultural y no objetivo de lo que es comer bien. Mientras que la dieta occidental claramente está causando daños y perjudicando la salud pública, incluso las directrices dietéticas ponen un énfasis esproporcionado en la necesidad de reducir el consumo de carne roja y sus derivados. Esto es sorprendente, por decir lo menos, ya que la carne roja es un alimento valioso rico en nutrientes y un componente clave de nuestras dietas evolutivas. La carne roja se consume desde el alba de la humanidad, a veces en cantidades ingentes. Hace un millón y medio de años, nos adaptamos a comer carne, tanto a nivel anatómico como fisiológico, y no hubiéramos podido sobrevivir sin ella.

Prof. Dr. ir. Frédéric LEROY
Vrije Universiteit Brussel

 

Artículo de opinión por Ramón Armengol

Los agricultores están hartos de las afirmaciones falsas

Bruselas, 10 de octubre de 2019 – Recientemente inauguramos la campaña europea «MeattheFacts», cuyo objetivo es desmentir las informaciones falsas y los mitos en torno a la ganadería y a la carne. El propósito es refutar con argumentos científicos y datos objetivos las innumerables acusaciones de las que el sector ganadero es objeto y mostrar a los ciudadanos las consecuencias que la desaparición de la producción ganadera tendría en la sociedad.

Ramón Armengol, Vicepresidente de la Cogeca y ganadero de porcino

Artículo de opinión de European Livestock Voice

El «Cambio Climático» y el «Bienestar Animal» no se pueden reducir a simples eslóganes

Nuestro artículo de opinión publicado en Euractiv.com ofrece algunas puntualizaciones sobre la razón por la que este amplio conjunto de asociaciones sectoriales se han unido bajo la bandera de European Livestock Voice para manifestarse en contra de la desinformación acerca de la ganadería a nivel europeo.