¿Cómo se pueden utilizar los piensos circulares y los aditivos para piensos con el fin de reducir las emisiones en la ganadería de animales monogástricos?

La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector ganadero es hoy en día uno de los principales retos a los que se enfrenta la agricultura europea. El objetivo de la descarbonización no se refiere únicamente a los rumiantes, que suelen estar en el centro del debate debido a las emisiones de metano procedentes de la fermentación entérica, sino también a la cría de animales monogástricos, como los cerdos y las aves de corral. De hecho, en estos sistemas de producción, la mayor parte del impacto climático no proviene de la digestión de los animales, sino de la producción, el abastecimiento, la transformación y el transporte de los piensos. Por este motivo, abordar los principales factores que determinan la huella de carbono global de los sistemas ganaderos es una prioridad para promover la descarbonización.

La formulación de los piensos para animales constituye una de las medidas más eficaces para reducir la huella de carbono global de la cadena de suministro ganadera. En concreto, hay dos estrategias que están adquiriendo un papel cada vez más destacado en este proceso: el uso de ingredientes circulares en la alimentación animal y el uso específico de aditivos nutricionales para piensos. Analicémoslo con más detalle.

Pienso circular: reutilización de nutrientes a través de la ganadería

Reducir el impacto de las materias primas utilizadas en la alimentación animal, como la soja, el maíz u otros cereales, implica replantearse el origen, la composición y la eficiencia nutricional de los piensos para optimizar el uso de las tierras agrícolas, los fertilizantes y la energía necesaria para su procesamiento, evitando al mismo tiempo las largas cadenas de transporte internacional. Es aquí donde el uso de subproductos y residuos de la industria alimentaria y no alimentaria como ingredientes para piensos se convierte en uno de los principios fundamentales de la economía circular aplicada a la ganadería. Un ejemplo de estas materias primas de ciclo cerrado son los antiguos productos alimenticios, entre los que se incluyen el pan, las galletas y los productos de panadería que no cumplen las especificaciones, la pasta y los cereales para el desayuno no comercializables, así como otros residuos de transformación de la industria alimentaria.

Se trata de alimentos que, por motivos logísticos o comerciales, ya no pueden destinarse al consumo humano, pero que siguen conservando un alto valor nutricional. Mediante procesos de recogida, clasificación y transformación, estos productos pueden convertirse en ingredientes para piensos de alta digestibilidad. La ventaja medioambiental es evidente: en lugar de producir nuevos cultivos destinados específicamente a la alimentación animal, se reutilizan los recursos existentes, lo que reduce el consumo de tierra, agua y energía. De este modo, se reducen las emisiones de CO₂ asociadas a la producción de piensos y se evita el desperdicio de alimentos. Este enfoque también contribuye a cerrar los ciclos de recursos entre la industria alimentaria y la ganadería, creando cadenas de suministro más eficientes y sostenibles. Por lo tanto, un mayor uso de ingredientes circulares para piensos constituye una estrategia clave en este contexto, ya que permite la valorización de recursos que no se cultivan específicamente para la alimentación animal.

Aditivos para piensos: mejora de la eficiencia nutricional

Además del uso circular de las materias primas, otra estrategia importante consiste en el uso de aditivos nutricionales para piensos diseñados para mejorar la eficiencia de la alimentación animal. Muchos aditivos actúan facilitando la digestión y la absorción de los nutrientes, lo que permite a los animales aprovechar mejor lo que comen. Entre los más utilizados se encuentran las enzimas, que mejoran la digestión de las proteínas y las fibras; las fitasas, que aumentan la disponibilidad del fósforo en los piensos de origen vegetal; los aminoácidos sintéticos, que permiten reducir el contenido proteico total de las raciones; y los probióticos y prebióticos, que mejoran el equilibrio de la microbiota intestinal.

Gracias a estas herramientas, es posible elaborar piensos más precisos y equilibrados, reduciendo los excesos nutricionales. Esto tiene un efecto directo en las emisiones al medio ambiente: unos excedentes proteicos menores en la dieta se traducen en una menor excreción de nitrógeno, que de otro modo se convertiría en amoníaco u óxidos de nitrógeno. Del mismo modo, una mayor disponibilidad de fósforo reduce la cantidad de este elemento que se libera en el estiércol. En otras palabras, los aditivos para piensos permiten a los animales producir más con menos recursos, lo que mejora la eficiencia general del sistema.

La importancia de disponer de datos precisos para reducir el impacto de los ingredientes de los piensos

Para orientar adecuadamente estas innovaciones, es fundamental disponer de datos precisos sobre el impacto medioambiental de los ingredientes de los piensos. Mejorar la recopilación de datos es un primer paso fundamental para identificar de forma fiable los principales factores de presión y, posteriormente, impulsar la innovación en la formulación de piensos con el fin de reducir la huella de carbono. Mediante herramientas analíticas como el Life Cycle Assessment (LCA), es posible calcular la huella climática de diferentes materias primas e identificar aquellas que tienen un mayor impacto. Los conjuntos de datos precisos permiten a los nutricionistas animales desarrollar fórmulas optimizadas no solo desde el punto de vista nutricional, sino también desde el punto de vista medioambiental, seleccionando ingredientes con una menor huella de carbono.

La integración de ingredientes circulares en la alimentación animal, aditivos innovadores y sistemas avanzados de evaluación medioambiental constituye una estrategia concreta para reducir las emisiones en la ganadería de animales monogástricos. No se trata de una solución única, sino de un conjunto de herramientas que actúan en diferentes niveles de la cadena de suministro. Estos enfoques permiten reducir la dependencia de los cultivos destinados a la alimentación animal, valorizar los subproductos alimentarios, mejorar la eficiencia nutricional de los animales, reducir las emisiones de nitrógeno y fósforo, y disminuir la huella de carbono de la producción ganadera.

En un contexto europeo cada vez más centrado en la descarbonización de la agricultura, la innovación en la formulación de piensos representa una de las vías más prometedoras para conciliar la productividad ganadera y la sostenibilidad medioambiental

Fuente: Circular feed and feed additives: what role can they play in emission reductions from livestock? | European Livestock Voice