¿CÓMO PUEDEN LA PRODUCCIÓN DE LANA Y CUERO CONTRIBUIR POSITIVAMENTE A LA BIOECONOMÍA Y LA SOSTENIBILIDAD?

Cuando se habla de mitigación del impacto ambiental, el debate suele centrarse en la reducción de emisiones y en la sustitución progresiva de las materias primas basadas en combustibles fósiles. Sin embargo, la verdadera sostenibilidad también depende de la capacidad de valorizar inteligentemente los recursos ya presentes dentro de los sistemas de producción, reduciendo así los residuos y promoviendo modelos circulares y eficientes. En este contexto, materiales naturales como la lana y el cuero representan ejemplos concretos de cómo la economía circular, la bioeconomía y la sostenibilidad ambiental pueden trabajar juntas. Derivados de las cadenas de suministro ganaderas, estos materiales renovables pueden contribuir a los objetivos climáticos de Europa gracias a su durabilidad, biodegradabilidad y recuperación eficiente de recursos.

Lana y cuero: recursos renovables, duraderos y biodegradables

Durante siglos, la lana y el cuero han formado parte de la vida de las comunidades rurales europeas, representando no solo una tradición productiva y cultural, sino también un recurso estrechamente vinculado al territorio y a una gestión ambiental sostenible. Hoy en día, su valor va mucho más allá de la artesanía o del patrimonio histórico: estos materiales encarnan muchas de las características requeridas por la transición ecológica y la nueva economía circular europea. Son recursos renovables y reparables, obtenidos como subproductos de los sistemas ganaderos y capaces de transformar lo que de otro modo se consideraría un residuo en materiales de alto valor.

La lana, en particular, representa uno de los ejemplos más interesantes de fibra natural sostenible. Crece de manera natural cada año a partir del vellón de las ovejas, sin requerir los procesos petroquímicos ni la síntesis industrial típicos de las fibras artificiales. Es una materia prima renovable que se alinea con los principios de la bioeconomía y posee propiedades difíciles de replicar con materiales sintéticos. La lana es transpirable, termorreguladora y aislante: conserva el calor en invierno mientras ayuda a dispersar la humedad durante los períodos cálidos, mejorando el confort sin necesidad de tratamientos químicos adicionales. También es naturalmente elástica, resistente a los olores y al fuego, características que reducen la necesidad de procesamiento industrial intensivo y prolongan su vida útil.

El cuero también es uno de los materiales naturales más sostenibles. Proviene de una materia prima ya presente en la cadena alimentaria: utilizar pieles significa valorizar un subproducto ganadero que, sin recuperación ni procesamiento, se convertiría en un residuo que requeriría eliminación, con costes ambientales y energéticos adicionales. El curtido, por tanto, transforma residuos en un recurso de alto valor, ayudando a reducir desperdicios y mejorar la eficiencia general en el uso de los recursos naturales. El cuero es además un material intrínsecamente biogénico, lo que significa que su contenido de carbono (C12) no es de origen fósil y no contribuye al calentamiento global. Por otro lado, las alternativas al cuero deben utilizar aglutinantes de PU (poliuretano) para formar un material estructurado, los cuales dependen del carbono fósil (C14) extraído de las reservas de carbono de la Tierra y contribuyen al calentamiento global. Esto se demostró detalladamente en una investigación de MDPI, que está sentando las bases para una futura norma europea sobre cuantificación de tipología de carbono para el cuero. Las alternativas al cuero contienen entre un 40 % y un 100 % de carbono fósil, mientras que el contenido de carbono fósil del cuero depende de su recubrimiento y generalmente oscila entre el 0 % y el 15 %.

Durabilidad: un elemento clave de la sostenibilidad

La durabilidad es un elemento clave en la sostenibilidad tanto de la lana como del cuero. Una prenda de lana de calidad puede durar muchos años manteniendo sus prestaciones. El cuero natural también ofrece transpirabilidad, resistencia mecánica, adaptabilidad y la capacidad de envejecer conservando su valor con el tiempo. Productos como zapatos, bolsos, cinturones, chaquetas y componentes de mobiliario pueden mantener su calidad, funcionalidad y estética durante muchos años, a veces incluso décadas. A diferencia de muchos materiales sintéticos de bajo coste, el cuero es resistente al desgaste, reparable y reutilizable durante mucho tiempo.

Esta longevidad reduce la necesidad de reemplazar productos con frecuencia y, en consecuencia, disminuye el consumo de nuevas materias primas, energía y transporte asociados a la producción industrial. También ayuda a contrarrestar la lógica de la moda rápida promoviendo modelos de consumo más duraderos y sostenibles. En un sistema económico aún dominado por la cultura de usar y tirar, la longevidad de los materiales naturales se está convirtiendo en un activo ambiental cada vez más estratégico.

La lana y el cuero más allá del sector textil

La lana y el cuero pueden contribuir a la economía circular mucho más allá del sector de la confección. Hoy en día, la lana también se utiliza en la construcción sostenible como material aislante natural, en jardinería y agricultura, e incluso como alternativa biodegradable en ciertos materiales técnicos. Esto amplía aún más el potencial de valorización de una fibra que, en muchas regiones europeas, corre el riesgo de quedar infrautilizada o incluso ser eliminada como residuo. Más allá de zapatos, bolsos y ropa, el cuero se utiliza ampliamente en las industrias del mobiliario, automoción y náutica, así como en numerosos productos técnicos, gracias a su resistencia, flexibilidad y larga vida útil. Además, los residuos generados por la industria del curtido pueden recuperarse y reutilizarse en diversos procesos industriales, reduciendo aún más los desperdicios.

En los últimos años también se han desarrollado tecnologías innovadoras para valorizar fibras y residuos de cuero en la producción de materiales compuestos, fertilizantes orgánicos, bioestimulantes agrícolas y productos de construcción. El sector europeo del curtido ha invertido significativamente en innovación ambiental, mejorando los procesos de producción para reducir el consumo de agua, el uso de productos químicos y las emisiones. En muchas regiones europeas, las curtidurías operan ahora con sistemas avanzados de tratamiento de agua, tecnologías de recuperación energética y modelos de economía circular, demostrando que la tradición manufacturera y la sostenibilidad pueden coexistir.

Muchos materiales sintéticos “verdes” siguen derivando de plásticos y recursos fósiles

Muchas personas desconocen que varios materiales sintéticos alternativos comercializados como “verdes” derivan en realidad de recursos fósiles y tienen una vida útil limitada. Algunos se convierten rápidamente en residuos, contribuyendo al creciente problema de la contaminación por microplásticos y a la gestión de productos no biodegradables. El cuero, al ser de origen natural, es biodegradable, especialmente en comparación con las alternativas sintéticas derivadas del petróleo, que pueden permanecer en el medio ambiente durante períodos extremadamente largos, a veces décadas o incluso siglos.

Muchos materiales comercializados como “cuero vegano” o “eco cuero” están compuestos en gran medida por plásticos como poliuretano o PVC, lo que genera preocupaciones ambientales relacionadas tanto con su producción como con su eliminación final. Al final de su ciclo de vida, la lana también se descompone naturalmente en el suelo en un período relativamente corto, liberando nutrientes como nitrógeno, azufre y queratina. Además, durante el lavado, la lana no libera microplásticos persistentes en los ecosistemas acuáticos.

Un método de cálculo más preciso podría reducir las emisiones de la lana a cero

Europa está desarrollando actualmente nuevas metodologías para evaluar la huella ambiental de los productos dentro de las políticas de sostenibilidad y economía circular. Sin embargo, algunos enfoques actuales corren el riesgo de no reconocer adecuadamente los beneficios ambientales de materiales naturales como la lana y el cuero, pudiendo perjudicarlos frente a alternativas sintéticas derivadas de combustibles fósiles. Investigaciones recientes publicadas en Agricultural Systems, que distinguen entre carbono fósil y biogénico, muestran, por ejemplo, que las emisiones netas asociadas a la lana pueden reducirse entre un 35 % y un 102 %.

Valorizar la lana y el cuero significa apoyar una bioeconomía europea más circular y eficiente. Al mismo tiempo, estas cadenas de suministro respaldan las economías rurales, la biodiversidad y la gestión sostenible del territorio. Para profundizar en estas cuestiones, la producción de lana y cuero fue el eje central del Sustainable Livestock Intergroup, que reunió a responsables políticos y actores del sector para debatir el papel de los materiales naturales en las futuras políticas europeas de sostenibilidad y promover sistemas de evaluación ambiental más justos y basados en la ciencia.

Fuente: Wool and Leather: what role can these materials play in the bioeconomy and sustainability? | European Livestock Voice