Innovación colaborativa en el sector ganadero rumiante para la nutrición humana sostenible y la mejora ambiental

Sistemas bien gestionados como el pastoreo adaptativo y el silvopastoreo mejoran la salud del suelo, la biodiversidad y la retención de agua, al tiempo que ayudan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), según un artículo científico publicado recientemente.

Aunque la ganadería contribuye entre el 12 y el 14,5% de las emisiones globales de GEI, el pastoreo de rumiantes, si se gestiona adecuadamente, puede compensar parte de estas mediante la captura de carbono en suelos y vegetación, conocida como «fijación por flujo». 

La reducción de emisiones del ganado es esencial para alcanzar tanto los objetivos climáticos del Acuerdo de París como la seguridad alimentaria global.

El pastoreo regenerativo, basado en principios agroecológicos, mejora la calidad del suelo, los servicios ecosistémicos y la resiliencia agrícola. Apoya la economía circular al convertir biomasa no comestible en proteínas ricas en nutrientes, ayudando a reducir los impactos medioambientales.

Debido a las actuales limitaciones tecnológicas y de mercado de proteínas alternativas, los rumiantes siguen siendo una parte clave de los sistemas alimentarios sostenibles, ofreciendo integración ecológica y una utilización eficiente de la biomasa. Sin embargo, los enfoques de pastoreo deben adaptarse a los entornos locales y a las condiciones socioeconómicas.

Los ganaderos rumiantes y la industria están liderando la innovación para ofrecer nutrición humana y mejores resultados medioambientales a través de la colaboración sectorial durante el ciclo de vida: una revisión de estudios de caso

El artículo revisa el pastoreo adaptativo utilizando literatura científica y ejemplos comerciales, centrándose en la eficiencia del uso del suelo, la dinámica del carbono, la productividad del suelo y la producción, y los resultados socioeconómicos. Muestra cómo el pastoreo adaptativo, combinado con la suplementación estratégica de piensos, puede apoyar la mitigación del clima y la seguridad nutricionalLos sistemas intensivos, como los corrales de engorde, también juegan un papel al mejorar la eficiencia del alimento y la gestión del estiércol, reduciendo aún más las emisiones. Las ecorregiones globales varían mucho. Los desiertos y matorrales (19,8 millones de km²) son más adecuados para el pastoreo nómada debido al calor y la baja precipitación, mientras que las praderas templadas (9 millones de km²) pueden soportar tanto el pastoreo como el cultivo. Las tierras no cultivables requieren estrategias ecológicas para seguir siendo productivas, especialmente en países que no pueden lograr la autosuficiencia alimentaria.

Los sistemas ganaderos son vitales para la seguridad alimentaria al reutilizar entre el 20 y el 60% de la biomasa no comestible del sistema alimentario, las hierbas y los subproductos en alimentos ricos en nutrientes para los humanos, produciendo proteínas mientras enriquecen el suelo y la biodiversidad. Pueden aportar entre 7 y 30 g de proteína digerible per cápita al día usando piensos de baja calidad. El estudio compara el pastoreo adaptativo con el pastoreo continuo. El pastoreo adaptativo, también conocido como pastoreo rotacional, holístico o en grupo, ajusta la intensidad del pastoreo en función de las condiciones del pasto, mejorando la fertilidad del suelo, el almacenamiento de carbono y la retención de agua. El silvopastoreo (que integra árboles y ganado) ofrece beneficios añadidos como la diversificación de ingresos, la regulación del microclima y la captura de carbono.


Los beneficios medioambientales del pastoreo, el pasto de silvopastoreo y los corrales intensivos bien gestionados

Estudios de caso de Irlanda del Norte, Australia y otros lugares muestran que el pastoreo bien gestionado mejora la biodiversidad, la resiliencia, la productividad y la salud de los ecosistemas, aunque los resultados dependen de las condiciones locales del suelo, el clima y la tierra. En zonas con dificultades climáticas, el pastoreo se integra con cultivos, pastos plantados o alimentación suplementaria. La alimentación estacional en graneros con forraje conservado o subproductos no comestibles favorece la sostenibilidad. La reutilización del estiércol reduce las necesidades de fertilizantes, según lo confirman estudios a largo plazo.

La captura de metano de las lagunas lecheras puede eliminar emisiones y producir energía renovable. Los corrales intensivos mejoran la eficiencia de la producción de carne y reducen las emisiones cuando el estiércol está bien gestionado, con aditivos para alimento y reducción del estrés que reducen las emisiones de metano entre un 12 y un 40%. El reciclaje localizado de nutrientes, especialmente a través de residuos en los corrales de engorde, mejora la sostenibilidad. Los análisis del ciclo de vida guían las mejoras en sistemas ganaderos complejos. El pastoreo integrado con el cultivo puede convertir las tierras de cultivo de fuente de carbono en sumidero, pero sobrevalorar el carbono puede suponer pérdidas por alteración del suelo.

El carbono orgánico del suelo es dinámico; los suelos degradados responden bien a la restauración, mientras que las tierras orgánicas de alto contenido de carbono tienen beneficios adicionales limitados. Las especies vegetales, el tipo de suelo y la gestión del pastoreo afectan al potencial de secuestro. 

El silvopastoreo es prometedor para la captura de carbono, el bienestar del ganado y la productividad. El alto contenido de carbono orgánico en el suelo beneficia la estructura del suelo, la retención de agua y el ciclo de nutrientes, pero varía según el lugar. Por ello, es esencial un enfoque holístico que incluya la biodiversidad y la resiliencia de los ecosistemas.

El procesamiento de carne contribuye a las emisiones de Alcance 3 de los minoristas, lo que impulsa la adopción de renovables y medidas de eficiencia, con la descarbonización de la red que ofrece nuevos recortes (hasta un 90%). Los coproductos aportan valor y deben incluirse en la contabilidad de emisiones.

Por último, las razas y la gestión del ganado deben adaptarse a climas y enfermedades locales, por ejemplo, el ganado nguni en África árida, los Holstein-Friesians en zonas templadas y el Nelore en el Brasil tropical, garantizando una productividad sostenible mediante cuidados veterinarios y alojamientos personalizados.

La producción ganadera requiere políticas flexibles, específicas de cada región y impulsadas por la innovación

La gestión avanzada del ganado, mediante selección genética, ultrasonidos y programas de salud del rebaño, mejora el rendimiento y la sostenibilidad animal al optimizar el uso de piensos y reducir emisiones y costes. El bienestar animal es crucial más allá de la productividad, ya que el estrés durante periodos sensibles puede perjudicar los resultados

Las prácticas sostenibles requieren equilibrar los sistemas de pastoreo y vivienda, integrando al mismo tiempo el bienestar, la productividad y la resiliencia de los ecosistemas. Los sistemas ganaderos también afectan a la calidad y asequibilidad del producto: los consumidores de bajos ingresos suelen preferir la carne terminada con grano por su coste y rapidez, mientras que los consumidores más acomodados pagan primas por reclamaciones de bienestar o de pasto.

Existen diferencias nutricionales: la carne de vacuno alimentada en pasto es más rica en omega-3, CLA, vitamina E y antioxidantes, pero menos grasa; la carne de vacuno alimentada con cereales puede contener más grasas que reducen el colesterol, aunque la investigación continúa. Además, el reciente enfoque en los parámetros nutricionales en los estudios medioambientales puede influir en las emisiones por unidad nutricional, en lugar de por kilogramo de producto final.

Estudios de caso de Irlanda, Australia y EE. UU. muestran que el ganado puede mejorar la salud y productividad del suelo cuando la gestión se adapta localmente para abordar la fragilidad del suelo, la disponibilidad estacional de pienso y el uso de pastizales. 

Las evaluaciones y datos del ciclo de vida son esenciales para optimizar sistemas complejos. Alimentar de forma sostenible a 10.000 millones de personas exige mejorar la eficiencia del ganado a lo largo del ciclo de vida mediante el uso de biomasa y subproductos no comestibles, y adaptándose a la variabilidad climática.

Estrategias como el silvopastoreo y la agroforestería proporcionan beneficios para la captura de carbono, biodiversidad y suelo. Aun así, puede que necesiten combinarse con sistemas intensivos para reducir las emisiones y mejorar la eficiencia del alimento. En última instancia, la producción ganadera sostenible requiere políticas flexibles, específicas de cada región y impulsadas por la innovación para satisfacer la demanda alimentaria global minimizando el impacto ambiental.

Fuente: Collaborative Innovation in the Ruminant Livestock Sector for Sustainable Human Nutrition and Environmental Improvement | European Livestock Voice