“HAMBURGUESAS VEGETALES”: UNA NECESIDAD DE ETIQUETADO MÁS CLARO Y TRANSPARENTE

Europa vuelve a debatir sobre la carne o, más bien, sobre cómo puede utilizarse la palabra “carne”. El Parlamento Europeo votó a favor de prohibir el uso de términos como “hamburguesa”, “filete” o “salchicha” en el etiquetado de productos de origen vegetal o cultivados en laboratorio. En otras palabras, las denominaciones “hamburguesa vegetal” o “salchicha vegetal” dejarán de estar permitidas, con el objetivo de garantizar un etiquetado más claro y transparente para el consumidor. Esta decisión reaviva el debate entre quienes se oponen a los nombres engañosos y fraudulentos y quienes temen que esta medida pueda frenar la innovación en el sector de las proteínas alternativas.
Claridad para los consumidores: “Un filete es un filete”
La iniciativa fue impulsada por la eurodiputada francesa Céline Imart (PPE), quien subrayó que ciertos nombres deben seguir asociados a productos procedentes de las granjas. “Un filete, una escalope o una salchicha son productos de nuestra ganadería, no obras de laboratorio ni productos vegetales. Es necesario mantener transparencia y claridad para el consumidor y reconocer el trabajo de nuestros ganaderos”, señaló Imart en la víspera de la votación.
Su enmienda, aprobada con 355 votos a favor, 247 en contra y 30 abstenciones, forma parte de la reforma de la Organización Común de Mercados (CMO en sus siglas en inglés), que busca reforzar el poder de negociación de los productores ganaderos y garantizar mayor transparencia en toda la cadena alimentaria.
La propuesta restringe el uso de siete términos tradicionalmente asociados a la carne —filete, escalope, salchicha, hamburguesa, y burger— así como “yema” y “clara de huevo”, en línea con las normas de la UE que ya prohíben términos como “leche” o “yogur” para productos no lácteos.
No todos, sin embargo, comparten esta postura estricta. El eurodiputado irlandés Barry Cowen (Renew Europe) propuso una alternativa más flexible, limitando la prohibición a los nombres explícitamente vinculados a animales, como “de ternera” o “de pollo”, manteniendo libres los términos de formato como “filete”. “Es necesaria la claridad para los consumidores, pero también equilibrio para las empresas”, explicó Cowen, advirtiendo que una prohibición total podría tener consecuencias no deseadas, como impedir la denominación “filete de atún”. No obstante, su propuesta no obtuvo el apoyo suficiente en el hemiciclo.
Términos “cárnicos”: la situación en Europa
La lucha frente a las denominaciones de “apariencia cárnica” lleva años en debate. En 2020, el Parlamento Europeo ya había rechazado una prohibición similar respecto al uso de términos relacionados con la carne en productos vegetales.
En Europa, el sector ganadero francés ha respaldado firmemente estas restricciones y, ya en 2022, Francia —al igual que Sudáfrica— introdujo una prohibición sobre el uso de palabras como “filete” o “salchicha” para alimentos de base vegetal. Sin embargo, en 2024 el Tribunal de Justicia de la UE dictaminó que la medida era ilegal conforme al Derecho comunitario. El decreto original francés prohibía 21 términos habitualmente empleados por los carniceros, como “jamón”, “solomillo” o “entrecot”. Jean-François Guihard, Presidente de Interbev (Asociación francesa de la carne y la ganadería), advirtió que sin salvaguardas claras los consumidores corren el riesgo de ser inducidos a error por productos que se presentan como carne sin serlo.
Italia también ha mostrado un apoyo firme. Hace dos años introdujo una norma que prohíbe las denominaciones “cárnicas” para productos alternativos, anticipando así las modificaciones de la OCM aprobadas posteriormente en Estrasburgo. La legislación italiana ya establecía que términos como “filete”, “salchicha” o “hamburguesa” debían reservarse exclusivamente para productos de origen animal, con el fin de evitar la confusión del consumidor y proteger el valor de la producción ganadera nacional. No obstante, la aplicación práctica de dicha norma aún está en proceso: un decreto deberá definir qué términos quedarán efectivamente prohibidos. Al mismo tiempo, a nivel comunitario, continúan los debates para armonizar la regulación entre los Estados miembros.
Una batalla que no termina aquí
La posición del Parlamento abre ahora el camino a las negociaciones con la Comisión Europea y el Consejo, que deberán alcanzar un compromiso antes de que la medida se convierta en ley. No será una tarea sencilla: la Comisión había propuesto prohibir solo términos como “bacon” y los nombres de animales o partes anatómicas, pero no expresiones genéricas como “filete” o “hamburguesa”. Mientras tanto, varios ministros de Agricultura de los Estados miembros continúan reclamando normas más estrictas sobre la llamada “carne vegetal”, destacando el riesgo de confusión para el consumidor y la competencia desleal hacia los ganaderos.
Con esta votación, el Parlamento ha adoptado un enfoque más riguroso, aunque la batalla dista de haber terminado. Tanto la Comisión, como el Consejo deberán decidir hasta dónde llegar. Lo que sí está claro es que el debate sobre la “carne sin carne” seguirá abierto, y la defensa del patrimonio ganadero europeo, la sanidad animal y la transparencia en el etiquetado continuarán siendo puntos clave para proteger tanto a los consumidores como a los productores reales de carne.
Fuente: “Plant-based burgers”: in need of clearer and more transparent labelling | European Livestock Voice