Pollos Broilers y transporte: más espacio no mejora el bienestar animal

Cuando hablamos de bienestar animal, lo primero que suele venirnos a la mente es el espacio. La mayoría de la gente piensa instintivamente que dar a los pollos más sitio para moverse hará que estén menos estresados, sean más sanos y sufran menos lesiones. Es una idea simple e intuitiva: más espacio equivale a mejor bienestar. Este mismo razonamiento también ha influido en las últimas directrices europeas sobre el transporte de broilers. Pero, como ocurre a menudo, la realidad es más compleja de lo que parece. En la práctica, disponer de más espacio no se traduce necesariamente en un mejor bienestar.

Hallazgos inesperados del estudio húngaro: más espacio puede generar más problemas

Las condiciones de transporte pueden tener un impacto significativo en el bienestar del broiler, la calidad de la carne y la economía de la explotación. Recientemente, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomendó ofrecer a los broilers más espacio durante el transporte para mejorar su bienestar. Sin embargo, un nuevo estudio realizado en una granja húngara puso a prueba esta recomendación y llegó a una conclusión inesperada: con más espacio disponible, los problemas de bienestar aumentaron.

El estudio comparó la densidad habitual de las cajas establecida por la UE con la densidad reducida sugerida por la EFSA, evaluando estadísticamente los efectos de una menor densidad de carga en condiciones comerciales húngaras. En total, se transportaron 176.198 pollos pesados Ross 308 en un trayecto corto de 19 km, con temperaturas primaverales moderadas (7–13 °C), utilizando 33 camiones. Los camiones de control siguieron la densidad regulada por la UE (160 cm²/kg; 5.610 aves por camión), mientras que los camiones de prueba aplicaron la densidad reducida recomendada por la EFSA (200–210 cm²/kg; 4.334 aves por camión).

Sorprendentemente, los pollos transportados con más espacio —es decir, a menor densidad— mostraron peores resultados, incluyendo mayor mortalidad, más lesiones y una tasa más alta de rechazo de canales en destino. Se observaron diferencias significativas entre los dos grupos experimentales. El grupo de baja densidad registró más aves muertas a la llegada (+69%), más lesiones en las alas (+61%), más hematomas (+98%) y un mayor porcentaje de canales rechazadas (+38%).

La mayor incidencia de lesiones y mortalidad en el grupo de baja densidad puede explicarse por un incremento en la movilidad de las aves dentro de las cajas. El espacio adicional probablemente fomentó más aleteos, desplazamientos y choques durante el movimiento del vehículo, provocando lesiones mecánicas.

Estos resultados sugieren que aumentar el espacio disponible durante el transporte no mejora el bienestar y puede, por el contrario, aumentar el riesgo de lesiones, con consecuencias económicas y medioambientales negativas para el sector avícola.

Estudios anteriores llegan a las mismas conclusiones

Los resultados del presente estudio confirman y refuerzan estadísticamente las conclusiones de un estudio húngaro anterior, que examinó el transporte de pollos broilers pesados en dos granjas y alcanzó conclusiones similares. Según aquella investigación, transportar aves con menos espacio por animal reduce los hematomas, ya que el mayor contacto corporal ayuda a estabilizarlas, disminuye el riesgo de caídas y limita la necesidad de moverse para mantener el equilibrio.

Los hallazgos del estudio actual indican, por tanto, que la recomendación de la EFSA de aumentar el espacio por ave durante el transporte no mejora los principales indicadores de bienestar en condiciones de temperatura moderada. Esto sugiere que una exigencia generalizada de más espacio por animal en todos los escenarios de transporte podría no mejorar universalmente el bienestar y, bajo ciertas condiciones ambientales, incluso resultar contraproducente.

La evidencia de estudios realizados en Canadá, Corea del Sur, Pakistán y Bélgica respalda esta interpretación, mostrando que densidades de carga más altas pueden ser beneficiosas, especialmente en condiciones más frías. Por tanto, la densidad óptima de transporte depende de la estación del año y requiere un equilibrio cuidadoso entre el estrés térmico y el espacio disponible para preservar tanto la calidad de la carne como el bienestar animal.

En conjunto, estos hallazgos subrayan la importancia de adaptar los marcos normativos a contextos climáticos y productivos específicos, en lugar de aplicar requisitos uniformes de densidad en todas las circunstancias.

Menos aves por viaje: mayor impacto ambiental y costes económicos crecientes

En el estudio húngaro, el grupo de “baja densidad” transportó unas 1.300 aves menos por camión, lo que equivale a una reducción del 23 % en la capacidad en comparación con el estándar. Desde el punto de vista económico, adoptar la densidad recomendada por la EFSA desencadenó una serie de efectos: transportar el mismo número de aves requiere nueve viajes adicionales, lo que implica mayor consumo de combustible, más costes laborales y operativos, y una huella ambiental mayor.

Al mismo tiempo, el aumento de la mortalidad y de las tasas de rechazo de canales observado en las cargas de menor densidad supone pérdidas económicas medibles, minando aún más la sostenibilidad del sistema. Según las estimaciones del estudio, una reducción del 23 % en la densidad de carga puede disminuir la rentabilidad del transporte más de un 12 % por kilogramo de carne, si no se acompaña de una mejora real en el bienestar animal.

En el plano medioambiental, reducir la densidad también tiene un coste elevado. Si cada camión debe realizar varios viajes por la misma ruta, el consumo de diésel y las emisiones de CO₂ aumentan proporcionalmente. En el caso húngaro, el aumento de viajes generó un incremento del 28 % en el consumo de combustible y las emisiones. A escala europea, donde se transportan millones de pollos broilers cada semana, el impacto acumulado sería enorme: más combustible, más tráfico y más emisiones, lo que entra en conflicto directo con los objetivos del Pacto Verde de reducción de la huella climática.

El bienestar animal implica mucho más que el espacio disponible

La lección es clara: el bienestar animal no puede reducirse a una cuestión de centímetros cuadrados. Una medida concebida para ayudar a los animales puede terminar causando más daño, costes más altos y mayores emisiones, sin aportar beneficios tangibles.

Por ello, se recomienda que estos hallazgos sean tenidos en cuenta por la Comisión Europea y los responsables políticos que elaboran la legislación sobre bienestar animal.

Para mejorar realmente las condiciones de transporte, se necesita un enfoque más completo, que tenga en cuenta la temperatura, la ventilación, la duración del viaje, el peso de los animales, la estabilidad de la carga, la formación del personal y los indicadores basados en resultados. Solo integrando todos estos factores se podrán lograr avances significativos para los animales, los productores y el medio ambiente.

La realización de estudios comparables a gran escala en múltiples regiones europeas ayudaría a construir un modelo climático y operativo completo, proporcionando información valiosa para futuras políticas sobre el bienestar animal en el transporte avícola.

Fuente: Broiler Chickens and Transport: More Space Doesn’t Improve Animal Welfare | European Livestock Voice